
Los seres humanos no somos máquinas, sino animales. Por eso, el mundo artificial, inerte, exangüe y virtual en que se desarrolla una parte creciente de nuestra actividad nos deja fríos, secos, tensos y estresados. Corremos el riesgo de perder el contacto con las raíces de la vida y el sentido de la realidad.
La convivencia, el contacto, el juego y el manoseo con los animales nos relaja, nos calienta el alma y nos ejercita el cuerpo. Necesitamos alguien a quien mirar a los ojos y sólo los animales tienen ojos.
Necesitamos dar y recibir cariño, y hemos seleccionado a ciertos animales para ser mansos, cariñosos, leales y buenos compañeros. Como ha observado Annie Frelich, nuestros animales domésticos nos enseñan a amar abiertamente y sin tapujos.
En el monasterio de New Skete, en Nueva York, se cultiva el contacto con los perros como terapia deshumanizad para ciudadanos al borde de un ataque de nervios. Los perros -dice el padre Christopher- "sensibilizan a los humanos y les hacen sentir la magia de la vida, cuán maravillosa la vida realmente es".

Por eso sentimos un malestar difuso y vivimos en permanente nostalgia de la naturaleza perdida, del paraíso real de la sabana africana o del paraíso soñado de Adán y Eva rodeados de animales.
Sentimos nostalgia de una situación originaria de contacto físico y psíquico con los animales. Los perros y gatos conviven con nosotros en nuestra propia casa, nos hacen compañía y asumen un papel personal en nuestras vidas.
Cuando los niños no tienen animales de verdad, requieren al menos ositos de peluche. En Japón es difícil tener animales de compañía. Por eso los nipones han inventado los "tamagochis", unas maquinitas animaloides con las que uno juega y puede tener una falsa relación afectiva.

Los gatos siguen siendo animales semisilvestres, independientes, individualistas, que no obedecen ni se integran en nuestras estructuras familiares y sociales.
Ese es precisamente su encanto. Además, los gatos son extraordinariamente hermosos. Es muy difícil encontrar un gato feo. Su belleza nos fascina y nos cautiva, y hace que nos convirtamos en sus servidores. Se ha dicho que el gato es el único animal que explota al hombre.
El perro, por el contrario, tiene una relación personal de compañerismo y amistad con nosotros.
La domesticación de los perros es mucho más antigua y completa que la de los gatos. Se remonta al menos a hace 15.000 años, quizás a mucho antes.
En la noche de los tiempos del paleolítico, cuando nuestros antepasados formaban pequeños grupos de cazadores nómadas, nuestros competidores directos eran con frecuencia los lobos, cazadores sociales como nosotros.

En los campamentos de cazadores humanos, algunos lobeznos perdidos serían capturados vivos y adoptados como mascotas y juguetes de los infantes. En esa temprana edad, los lobeznos identificarían al grupo humano con su jauría y, dada su predisposición jerárquica, pronto se adaptarían a la obediencia y disciplina en el nuevo grupo.
Los humanos se beneficiaban de las dotes y tendencias congénitas de los lobos y los ponían a trabajar a su servicio como centinelas nocturnos, auxiliares de caza, etcétera. Estos lobos útiles permanecían en el campamento humano y se reproducirían. Los ejemplares más agresivos o conflictivos eran eliminados.
Poco a poco, un tipo de lobo relativamente manso, obediente, acostumbrado a integrarse en los grupos sociales humanos y a trabajar para ellos, y psíquicamente preparado para establecer relaciones de amistad y lealtad, fue siendo seleccionado, hasta dar lugar a ese lobo plenamente domesticado y humanizado que es el perro.
Los perros siguen siendo lobos, siguen perteneciendo a la especie ´Canis lupus´, pero son lobos integrados en jaurías humanas.

En la ciudad ya casi no quedan perros de trabajo, pero hay más perros de compañía que nunca.
Incluso hay demasiados perros y gatos. De hecho, la ciudad es excesiva, hay demasiado de todo: demasiada gente, demasiados coches, demasiados perros. Hay que controlar su natalidad.
Hay que adoptar perros abandonados, que normalmente no son de raza, sino cruzados, y suelen ser más sanos, inteligentes y equilibrados que los de raza.
Los de raza son más frágiles y tontos que los mestizos, debido a la endogamia y a la exageración de características que en la naturaleza serían contraproducentes.
Deberíamos ser más responsables y pensárnoslo mucho antes de comprar un perro. Comprar o adoptar un perro es como adoptar un hijo: requiere mucho compromiso personal, afectivo e incluso económico por parte de quien lo realiza. El perro es un lobo hecho para andar y sufre con el confinamiento en un apartamento.

Con el perro, finalmente, hay que hablar y comunicarse, nosotros con la boca y él con el rabo.
La ciudad es un medio hostil para estos animales domésticos, aunque siempre ayuda la presencia de parques y de árboles. La única excepción que conozco es San Pedro de Atacama (en Chile), donde todos los perros andan sueltos por las calles y sólo regresan a sus hogares al anochecer. Los vecinos conocen a cada perro por su nombre y comentan interesados sus aventuras y culebrones.
Cada especie animal tiene su propio mundo, sus sentimientos y emociones. Los perros viven en un mundo básicamente olfativo, marcado por los olores. Los perros, especialmente los machos, se interesan apasionadamente por los postes y árboles que les sirven de meaderos. Después de oler y estudiar atentamente las noticias (las señales químicas) de los otros perros, levantan la pata trasera y mean en horizontal, dejando su propia firma en el poste.

El mensaje está dirigido tanto a los otros perros como al mismo que lo deja. En efecto, cuando un perro huele su propia señal, se siente bien, cómodo, como en casa.
Los perros sueltos de las aldeas dedican dos o tres horas al día a leer la prensa urinaria en los postes marcados de su territorio
Por décadas el ser humano ha utilizado al perro en faenas tales como la cacería y la vigilancia. En adición, los ciegos, sordos, e incapacitados han mantenido cierta independencia y calidad de vida a través de la utilización de perros sumamente entrenados para guiar, avisar, buscar, recoger, y traer. Sin embargo, hoy día la mayoría de los perros son utilizados meramente como compañeros.
El perro disminuye los efectos adversos de la soledad y provee oportunidades para hacer ejercicio e interactuar socialmente con otras personas. En adición, la investigación médica ha demostrado que el contacto con perros puede disminuir la ansiedad, tensión, y presión sanguínea. También se ha demostrado que los perros proveen un sentido de responsabilidad en niños y un aumento en la auto-estima de adolescentes.

Esperemos que no lleguemos nunca, los humanos, a sustituir la caricia personal, cercana, humana y animal… aunque con noticias como la que hace poco leí.. pienso que la evolución humana se irá insensibilizando, perdiendo ese sentido de la compañía, con las tecnologías que permitirán comprar un “robot” de compañía…. De hecho Sony crea un perro robot que muestra emociones y es autónomo.
Está hecho de metal y circuitos, pero expresa emociones y es igual de cariñoso que cualquier animal de compañía. Aibo, un perro gris que mueve la cola, juega, duerme y, sobre todo, no hace falta sacarlo a pasear, será, previsiblemente, el mejor amigo del hombre en el siglo XXI.
La criatura es un engendro de Sony y de momento sólo se puede comprar a través de Internet.

Del tamaño de un pequeño caniche, Aibo fue presentado ayer en sociedad en Tokio. "Los últimos 10 años del siglo XX han estado dominados por los PC e Internet.
Estamos seguros de que la próxima década pertenecerá a los robots que puedan moverse independientemente", aseguró ayer Toshitada Doi, director general de Sony.

¿que digo?....
Pero tenemos que cuidar que nuestros actuales animales de compañía necesitaran ellos grupos de terapia de los humanos y lo tendrían más complicado, dado el rumbo que llevamos nosotros mismos con nuestra propia evolución.

Espero que este artículo os comprometa un poco más para conseguir que vosotros aumenteis las caricias a un perro, a un gato, a cualquier animal....
Lo necesitan igual que nosotros.
Un abrazo desde aquí para todos los animales de compañía.
El que quiere a un perro, a un gato, a cualquier animal.... seguro que tiene corazón y no le costará trabajo encontrar compañia y será más dificil sentirse solo.
La soledad es lo peor del mundo.
Víva la compañía.
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